martes 16 de diciembre de 2008

¿Soylent Green?

Soylent Green, o “Cuando el destino nos alcance” es una película de ciencia ficción que hace ya varios años gustaba de ver con mi Papá. La trama se basa en el escenario de la ciudad de Nueva York hacia el año 2022, un entorno bastante bizarro: exagerada sobrepoblación y una marcada desigualdad social, donde la mayoría de la gente se ve acumulada en las calles y edificios malviviendo. Como resultado del agotamiento de los recursos naturales y la corrupción ambiental extrema, la mayor parte de la muchedumbre dispone solo de dos variedades de un producto comestible: el “Soylent red” y el “Soylent yellow”, mientras que muy pocos pueden acceder al “lujo” que representan para entonces las verduras y algunos trozos de carne...hasta que aparece el “Soylent green” que no es más que el proceso de los cadáveres de la localidad.

Como se entiende, la película ofrece una perspectiva bastante apolítica sobre la degradación ambiental y en general de la calidad de vida que con el tiempo afectara a todo el planeta. Aunque espero no lleguemos al grado de comernos a los difuntitos para sobrevivir, francamente, esta situación que de por ahí de los años 70´s se veía más que creepy, inconcebible y muy, muy lejana, a estas alturas del partido y siendo consientes de una que otra cosita, no está del todo errada...¿Exagero? bien, aquí la historia del porque me acorde de esta cinta. Hace algunas semanas, fuentes ejecutivas de un conocido centro comercial de la cuidad (si mamá, hablo de ti), o sea Walmart, me informaron sobre un hecho aunque sinceramente lamentable, muy gracioso, ocurrido gracias a las famosísimas ofertas de locos típicas de estos establecimientos. Resulta que un buen día (en realidad no tan bueno para todos), de esos en que las verduras están a 80 centavos el kilo, se armo la trifulca con unas señoras que se peleaban por las naranjas, limones y demás, ya que todos querían llevarse todo lo que más pudieran. Claramente, como aún hay gente sensata en el mundo y con eso del espíritu navideño, un inocente muchacho se metió de redentor sin imaginarse las consecuencias que le traería, ya que entre el griterío de las amas de casa le toco un papazo en la cabeza con todo y su descalabro incluido. Pero en fin, si a George Bush le avientan con zapatos, que se podía esperar este “simple mortal”. Y bueno, ni que decir del apachurrado de Arkansas, otro joven empleado de la misma tienda departamental (mmm...que casualidad) que al abrir las puertas del negocio, murió aplastado por la desaforada multitud que corrió sin importarle nada más que rebajas...si esto pasa ahora que la crisis económica, la escasez de agua y alimentos y el desgaste ecológico aún es soportable, que será cuando tengamos que pelear no nada más por ganarnos la oferta, si no por que en verdad esa sea la última botellita de agua en el super…entonces si ahorramos o no, será lo de menos.