Lunes, y después de una semana resfriada, al fin parece que los gérmenes ceden. El resfriado común, es la enfermedad más frecuente en las personas durante todo el año, algunas estadísticas aseguran que, diariamente, dos de cada veinte pacientes visitan al médico por este padecimiento, incrementándose esta cifra a cuatro durante el invierno, haciendo que, a la semana, quince de cada veinte personas aproximadamente, vayan al médico a causa de un resfriado, donde una de estas quince personas, tiene complicaciones graves.
Y es que en el ser humano, de todas las cavidades en contacto con el exterior, la nariz es sin duda la más hospitalaria: calientita, ventilada, húmeda y con cantidades ilimitadas de alimento gracias a la mucosa nasal. En resumen, nuestra nariz es un excelente lugar para que las bacterias prosperen. Cualquiera que sea el virus que cause el resfriado (ya que cabe mencionar que hay varios, mismos que pueden mutar durante el desarrollo de la enfermedad) éste actúa entrando en las células de las paredes de la nariz y la garganta, multiplicándose rápidamente dentro de ellas. Los síntomas comienzan 1 ó 2 días después de la infección y son el resultado de los mecanismos de defensa del cuerpo: estornudos, goteo de la nariz, tos para expeler al invasor e inflamación para atraer y activar a las células inmunitarias. El virus se aprovecha de los estornudos y la tos para infectar a otras personas antes de ser eliminado por el sistema inmunológico, ya que no existe cura para este padecimiento, los medicamentos, tienen la finalidad de aliviar los síntomas, mientras ayudan al cuerpo a desarrollar sus defensas.
Hace algún tiempo, leí un documento donde se explicaba que aunque sin duda es preferible evitar los gérmenes acumulados en el moco expulsándolos de la mejor manera posible, el hecho de ingerir la secreción de las membranas mucosas, no es tan malo como en una primera impresión parece. Este articulo, escrito por cierto por un reconocido medico neumólogo austriaco, aseguraba que sobretodo en los niños, el comer los restos almacenados en la nariz, fortalece el sistema inmunológico, ya que cuando la mezcla de bacterias filtradas y acumuladas por el moco alcanzan el intestino, funcionan como un medicamento. Sinceramente, yo preferí la tres inyecciones de penicilina a seguir estos métodos “naturales” de producción de anticuerpos, y como yo, creo que muchos de los que en este momento se encuentren leyendo esto, verán en estas prácticas algo realmente repulsivo, sin embargo, no hay que olvidar que en promedio, un humano traga poco menos de un litro de moco al día, gracias a que la garganta y la nariz están bien conectadas…ni modo.
Y es que en el ser humano, de todas las cavidades en contacto con el exterior, la nariz es sin duda la más hospitalaria: calientita, ventilada, húmeda y con cantidades ilimitadas de alimento gracias a la mucosa nasal. En resumen, nuestra nariz es un excelente lugar para que las bacterias prosperen. Cualquiera que sea el virus que cause el resfriado (ya que cabe mencionar que hay varios, mismos que pueden mutar durante el desarrollo de la enfermedad) éste actúa entrando en las células de las paredes de la nariz y la garganta, multiplicándose rápidamente dentro de ellas. Los síntomas comienzan 1 ó 2 días después de la infección y son el resultado de los mecanismos de defensa del cuerpo: estornudos, goteo de la nariz, tos para expeler al invasor e inflamación para atraer y activar a las células inmunitarias. El virus se aprovecha de los estornudos y la tos para infectar a otras personas antes de ser eliminado por el sistema inmunológico, ya que no existe cura para este padecimiento, los medicamentos, tienen la finalidad de aliviar los síntomas, mientras ayudan al cuerpo a desarrollar sus defensas.
Hace algún tiempo, leí un documento donde se explicaba que aunque sin duda es preferible evitar los gérmenes acumulados en el moco expulsándolos de la mejor manera posible, el hecho de ingerir la secreción de las membranas mucosas, no es tan malo como en una primera impresión parece. Este articulo, escrito por cierto por un reconocido medico neumólogo austriaco, aseguraba que sobretodo en los niños, el comer los restos almacenados en la nariz, fortalece el sistema inmunológico, ya que cuando la mezcla de bacterias filtradas y acumuladas por el moco alcanzan el intestino, funcionan como un medicamento. Sinceramente, yo preferí la tres inyecciones de penicilina a seguir estos métodos “naturales” de producción de anticuerpos, y como yo, creo que muchos de los que en este momento se encuentren leyendo esto, verán en estas prácticas algo realmente repulsivo, sin embargo, no hay que olvidar que en promedio, un humano traga poco menos de un litro de moco al día, gracias a que la garganta y la nariz están bien conectadas…ni modo.

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